Iru y Martina





Aunque estoy pasando por un mal momento a nivel personal y no me apetece nada escribir ni hacer muchas de las cosas que hago habitualmente, mañana será un día especial. Mañana, 25 de Abril hace tres años que llegó a esta casa la reinina... y voy a dedicarle un post piquiñín, porque se lo debo.
A ella, por ser todo amor... A ella que pasa conmigo sus 24 horas de día... A ella por esa enorme alegría suya con la que nos premia cada vez que alguno de nosotros entra por la puerta...A ella que espera pacientemente por mi a que me siente en el sofá después de comer para ocupar uno de sus sitios preferidos, o sea, entre mis piernas y el brazo del sofá estirándose cuán larga es para disfrutar de una siesta reparadora... A ella en fín, que siempre me despierta una sonrisa cuando las cosas están un poco cuesta arriba.
Te digo así, bajín, a la orejina...te quiero, te queremos todos porque estábamos acostumbrados al caracter seco y hosco de Iru, y llegaste tú cómo una explosión de luz...
Te queremos porque el corazón está obligado a quererte. Porque te lo mereces.




6 comentarios | edit post
Reacciones: 
Iru y Martina
Hoy estamos tristes, muy tristes. Juana nos ha contado una historia terrible que pasó en un sitio muy lejos de nuestra casa. En un lugar muy grande que se llama Madrid, una galguina como yo, no se sabe de que manera se ha colado en los túneles del metro. Nos explica qué es el metro: un agujero debajo del suelo por el que pisamos, por el que pasan unos grandes trenes a mucha velocidad... A mí me da mucho miedo pensar en ese sitio porque sé lo que es un tren. Cuando paseamos por la ría, a veces pasan más allá de la valla que nos separa y es tanto su poder que tiembla hasta el suelo. Y sé, que uno de esos trenes se llevó la vida de un galguín en Avilés no hace mucho tiempo.
Yo, me imagino que eso del metro tiene que ser algo terrorífico, oscuro y frío... y como debe de ser igual que una ratonera, la perrina se perdió. Me la imagino sola y aterrorizada cada vez que uno de esos monstruos de acero silbaban rozándole la piel... Me la imagino pasando mucho frío y sufriendo por sed y un hambre espantosa durante mas de tres días... (por Dios... más de tres días. Una eternidad de sufrimiento y miedo), sin que se permitiera salvarla.
Porque claro, alguien dijo que no se podía parar el tráfico del metro por un "puto" perro...
No sé que significa eso de "puto", pero percibo tanto desprecio...
¿Porqué? ¿Porque hay gente que piensa que nuestra vida no vale nada...? ¿No os acordáis que estamos con vosotros desde el principio de los tiempos...? ¿No os hemos servido desde entonces con nuestro corazón, nuestra alma y nuestro cuerpo...? Sois seres de memoria floja los humanos, si... No merecéis el amor incondicional que nosotros os brindamos desinteresadamente. Sólo queremos contar para vosotros, y desgraciadamente muchos de nosotros solo estamos destinados a ser carne de cañón porque vosotros con vuestra indiferencia lo decidís así.
Estoy triste, muy triste, porque no creo que fuera un "puto" perro, no, era un perro, simplemente. Un perro al que "alguien" no quiso ayudar. Ella querría vivir, de eso estoy segura. Pero alguien le importó muy poco su vida, alguien con corazón de corcho.
Era una vida preciosa, preciosa y valiosa, que no merecía una tortura tan terrible durante mas de tres días para acabar de una manera tan atroz. La indiferencia mata... ¡por Dios que si mata!
Espero que tu muerte no haya sido en vano, galguina sin nombre. Nosotros te prometemos una larga memoria.

MARTINA



Que encuentres la paz

3 comentarios | edit post
Reacciones: 
Iru y Martina
Hoy, de nuevo, voy a ser yo la voz que hable por ellos. Iru y Martina, me ceden las palabras gustosamente. Pues otro año más, desde este blog piquiñín -pero grande en corazón-, y dadas las fiestas que son, hacemos el mismo llamamiento de otras veces: si llegadas estas fiestas, decides que quieres tener un animal, no lo compres nunca. De esta manera tan sencilla, si todos arrimamos el hombro, conseguiremos algún día terminar con esa lacra terrible que es el tráfico de animales y las granjas de cachorros; ese sitio terrible donde se crían indiscriminadamente cientos, miles de animales inocentes en unas condiciones infames y precarias. 
Y si pasado ese punto, decides seguir adelante y aceptar la responsabilidad de compartir tu vida con un ser vivo, que va a ocupar gran parte de tu tiempo, que va a generar unos gastos importantes en alimentación, atenciones y servicios veterinarios..., entonces, acércate al refugio, asociación protectora o perrera que quede más cerca de tu casa y permítete ser un héroe para un animal. Salva su vida y la recompensa será enorme. 
La crisis, esta crisis de la que desde las altas esferas nos han convencido de que es por nuestra culpa, porque hemos vivido por encima de nuestras posibilidades, ahora también la empiezan a pagar muy cara los animales de compañían. ¿Tienen ellos la culpa? Indudablemente no, pero, la están pagando con una virulencia inusitada y se abandonan a cientos. Esto, arrastra víctimas colaterales, y provoca que las protectoras estén hasta arriba, que no puedan rescatar más animales, y que por todo esto, no pueden desarrollar su gran labor por falta de medios, ya que se encuentran en su mayoría desbordadas.  Se abandona más, y se adopta menos; por lo tanto, la saturación es enorme. 
Si uno de estos seres tiene la suerte de caer en manos de una asociación protectora -por muy humilde que ésta sea- se partirá los cuernos por sacarlo adelante y buscarle una familia definitiva. Pero, ¡ay del pobre que caiga en una perrera! Sus posibilidades se van a ver reducidas drásticamente. Y casi, con toda probabilidad, en una o dos semanas, pagará con su vida el error de un ser humano. Si de verdad estás convencido, no te eches atrás; si quieres un perro de raza, los hay a montones abandonados en los refugios. No por ser de raza se libran de la desgracia, ya que se compran pagando sustanciosas cantidades de dinero y luego se abandonan sin siquiera mirar atrás. 
Y si quieres ser un héroes con mayúsculas (para mí lo serías), dale la oportunidad de vivir a un mestizo o a un perro de caza: no te arrepentirás. Galgos, podencos, setters, bretones, pointers... esperan una segunda oportunidad. Se paga muy caro nacer perro de caza en España. Lo dicho, no te arrepentirás, y te devolverá multiplicado por mil el amor que le des. Se convertirá en tu sombra y te premiará con una fidelidad que ni tú mismo te creerás. Si después de todo, sigues interesado en implicarte en esta aventura, en la que vas a compartirlo todo con un ser vivo, por favor, NO COMPRES NUNCA. 

Adopta, adopta, adopta y verás lo que es amor.

Adoptando estarás concediéndole a otro ser caído en desgracia el derecho a ocupar ese hueco y optar a la oportunidad de encontrar una familia para siempre. Candidatos para ocuparlo, desgraciadamente, hay muchos. Ah, y nunca regales un ser vivo. Como he leído estos días por ahí, "ninguno se merece estar en la lista de la compra". Y yo añado: "ni en una carta a los Reyes Magos como si fuera un juguete". 
Gracias por estar ahí y leernos. Aprovecho para desearos a todos una muy Feliz Navidad, de parte de todos nosotros.
Alberto, Juana, Claudia y Berto.
Y por supuesto, también de parte de mis dos amores peludos, Iru y Martina, dos adoptados felices.


Rhin y Enzo, ex-perros de caza



Esta preciosa foto, está cedida gentilmente para embellecer este blog por S.O.S Setter  y sus dos protagonistas son ENZO -el Papá Nöel seriote- y RHIN -el renito dulce-, dos ex-perros de CAZA, que gracias a la constancia, al trabajo de S.O.S Setter y a la solidaridad de otros seres humanos, han reconvertido sus vidas en perros de CASA. Gracias, S.O.S Setter, sois un ejemplo a seguir.  
Desde nuestro corazón, os deseamos un muy feliz 2013, para todos, cargado de esperanza, solidaridad y soluciones (que hacen falta muchas).
3 comentarios | edit post
Reacciones: 
Iru y Martina
Hoy, hace siete años, ( cómo pasa el tiempo...! ), el 25 de Noviembre de 2005, llegaste a casa.
Llegaste abriendo puertas, para quedarte. Abriste las puertas de casa y las puertas de nuestro corazón para acurrucarte en él y vivir tranquilo, cómo merecías.
Te recuerdo recién llegado, sucio, muy sucio. Después de una larga noche de viaje dentro de una jaula... Caca, pis, vómito...traías un completo encima,... ¡Dios que mal olías...!  Y te vi allí plantado, en medio de la cocina ( yo no estaba cuando llegaste ), con tus patas kilométricas, tu cara de niño malo, tu expresión tan vivaz, tan, tan guapo... Sin miedo, pero muy asustado por no entender que había pasado en tu vida de la noche al día. Y porque se te concedió una distinción, de repente empazaste a ser IRU. Algo tan sencillo como un nombre, algo que nadie se había dignado a ponerte en tus seis meses de vida, despreciando la constancia de que eras un ser vivo, y que te merecías un nombre.
Tu eres una de mis historias de amor. El que plantó en mi corazón la semilla de amor galguil. Tu abriste nuestros ojos a un mundo que por entonces nos resultaba desconocido, el sufrido mundo de los galgos...
Te quiero tanto que a veces me duele pensar que ya tienes siete años y medio y ¡que el tiempo pasa tan rápido...!
Eres tan especial, que no se como definirte. Eres el galgo mas gruñón y con mas mala leche que conozco, pero hace tiempo que aprendimos a respetarte y a quererte tal como eres. Quien te conoce sabe que eres así.
Quiero dedicarte este pequeño homenaje para celebrar tu séptimo aniversario en casa, y decirte que aunque hemos pasado muchos malos momentos juntos, aquí estamos, y que todo se nos queda pequeño...
Que van siete años peleando juntos muy duro, pero aquí estamos y que seguiremos estando.

Feliz aniversario en casa...Mi IRU, mi otra historia de amor...



6 comentarios | edit post
Reacciones: 
Iru y Martina
Ayer, vi morir un perro. Hubiera deseado tener la opción de no tener que presenciarlo; no quería verlo, pero me tocó.
Ayer, vi morir un perro, de nuevo por culpa de la irresponsabilidad de un ser humano. De un ser humano que piensa que un perro atado a una correa, no es un perro feliz, sin darse cuenta que esa correa que sujeta al perro por el cuello lo sujeta también a la vida.
Hubiera querido no verlo. Pero un golpe seco me levantó del sofá al mismo tiempo que sonaba un alarido y la voz nerviosa de un hombre que intentaba desesperadamente encontrar el número de teléfono de su veterinario. El angustiado era el hombre que tuvo la mala suerte de cruzarse con el perro.
Yo no pensaba ni por lo más remoto tener que contemplar lo que me tocó ver a continuación. Vi al perro allí, en medio de la carretera tirado. Retorciéndose en una agonía que a mi se me antojó eterna, pero que afortunadamente para aquel pequeño ser no duró mas de un minuto... Y después su cuerpo se relajó y todo se terminó. Mientras, sus ojos nos miraban ya sin ver... Y yo, me quedé allí prendida en mi ventana, mirando sin querer, enganchada a aquella tragedia que apenas en un minuto había sucedido allí abajo, a escasos diez metros de mis ojos. Luego un torbellino de aire casi cubrió con hojas del incipiente otoño tu cuerpín inerte.
Y tus ojos abiertos seguían mirándonos sin vernos...
Vi las lágrimas desesperadas de una niña y la angustia de la persona que te atropelló. ¡Todo hubiera sido tan sencillo si hubieras llevado una correa sujeta a tu collar...! Descansa en paz, peque...
Ayer... vi morir un perro por culpa de la irresponsabilidad de un ser humano. Uno más...
6 comentarios | edit post
Reacciones: 
Iru y Martina
Tenía otro post preparado, pero he decidio posponerlo para otra. ¿...El motivo? El otro día viendo la tele, algo hizo que un recuerdo que yo tenía escondido hace muchos años volviera y me hiciera acercar cosas al presente para darme cuenta de la diferencia abismal en cuanto a trato animal me tocó vivir. Y lo hago desde la percepción de entonces, cuando era una niña.
Pues bien... A esto de la hora de la siesta (en algunos sitios, claro), zapeaba aburrida en el sofá... Un canal; otro, otro...cuando en una de estas, algo acapara mi atención. Me paro en Cuatro, y están poniendo La selva en casa, del loco este de la vida que es Frank de la jungla. No es que me guste mucho el tipo éste, pero tengo que reconocer que me hace gracia su espontaneidad. No sé..., tiene una forma de ser que me hace gracia. La historia es, en el capítulo que corre, que está en casa de una señora, no recuerdo dónde, pero en España. Esta señora se dedica a rescatar perros. Los rescata con ayuda de asociaciones, los recupera y los da en adopción. Todo legal, con papeles y contrato. No es un síndrome de Noé, como estamos acostumbrados a ver, por lo menos a mí me parece una persona bastante coherente. Le cuenta a Frank la historia de un podenquín precioso blanco y marrón que tiene recuperándose. Lo recogió en un grado de abandono brutal, "sólo era pellejo y huesos", le dice. Cuenta que ahora ya tiene un poco de carne y que su aparato digestivo se empezaba a normalizar, acostumbrado a no recibir alimento.
Entonces Frank dice : "Estoy cansado de andar por el mundo, y no hay país que trate tan mal a sus perros como España. Aquí hay mucho hijoputa", dice. "Antes se tenía un perro, era tu perro. Podía no tener una vacuna, tendría pulgas, tendría un montón de defectos, pero era tu perro, vivia contigo y no se le hacía daño".
Pues, es en ese momento, cuando a mi se me despierta el recuerdo del que hablo. Yo era una rapacina, y vivía en Sabugo. En Avilés, por aquella no pasábamos de ser un pueblo grande, mas o menos. Vivíamos en una calle estrecha y larga del casco viejo. Pues bien, que yo recuerde, en mi calle vivían dos perros de la calle.
Uno, que se llamaba Veiru, y que vivía en la parte alta de la calle, que discurría cuesta arriba. Veiru, se quedó un día en la chaterrería que había y alguien le puso un collarín estrecho que indicaba que pertenecía a alguien. Pero en realidad siempre fué un perro de la calle al que le gustaba ser lo que era sin renunciar ni un apice a su ración de libertad, ya que iba y venía sin que nadie se interpusiese. Tenía el enano muy, muy mala leche... ¡Que me lo digan a mi , que tuve una mano marcada mucho tiempo del mordisco que me arreó...! Pero era algo cotidiano. Por aquella si te mordía un perrín, pues te jorobabas y tu madre te decía... "Pa la próxima no lo toques..." y ahí quedaba la cosa. Sangrabas un poco, te lo lavabas (no siempre), te salía una postilla y, ¡hala !... andando que es gerundio.
Es cierto que el Veiru era un perro pequeñín, pero cuando se ponía fuera de si, que era muy a menudo, daba más miedo que los hoy estigmatizados pitbull. Tenía el jodío un valor envidiable. No se achantaba ante nada..., pero nunca vi un mal gesto de nadie hacia él. Todos asumíamos que era así y punto.
El otro perro era Juan. Era el polo opuesto al demonio del final de la calle. Juan, llegó un día de verano buscando sombra y la encontró en el portal de Tabolo, el sastre. Alguien le puso algo de agua, comida y una manta vieja, y el bueno de Juan, decidió que su camino terminaba allí. Y allí se quedó para siempre. Entre mi portal y el Sagari de Maruja, que era un bar de moda por aquella...
Lo recuerdo con mucho cariño, porque era un perro de una bondad infinita. Era de tamaño grande, entradito en años ya, gris. Con un pelo crespo y tieso que apetecía poco tocar, pero que cuando le pasabas la mano por encima era mucho mas suave que lo que parecía. 
Pues la historia fue, que poco a poco, Juan, un perro de nadie, pasó a ser el perro de todos. De todos y cada uno de los niños del barrio. Nunca, en todos los años que vivió en la calle, nunca vi un gesto malo ni un maltrato hacia él. Hoy en día, prefiero no pensar donde y de que manera hubiera terminado Juan en el momento que molestara a alguien...
Todos queríamos estar con él. Hasta mi hermana, el día de su primera comunión, con su vestido blanco, impoluto, tiene una foto con Juan.
Pues al hilo de lo de antes... puede que Juan no tuviera una vacuna, podía estar lleno de pulgas, pero nadie te decía "no te acerques, no lo toques, a ver si te va a pegar algo..." Puede que no comiera correctamente (seguro), puede que sufriera el calor del verano y el frío del invierno en el portal, pero nunca se le despreció ni se le maltrató por ser un perro de la calle, y él nos pagaba a todos con una bondad superlativa. Todos encima de él, y nunca lo oí quejarse, ni ladrar, ni mucho menos morder a nadie. Era un perro, sin más... era nuestro perro y nos bastaba. Era nuestro, del barrio entero, aunque viviera en la calle... Nosotros no entendíamos de razas, y posiblemente tampoco sabíamos el significado de "mestizo". Nos daba igual. Era un perro. Nada más. Posiblemente el que todos escogeríamos si nos dejaran tener uno en casa.
Por eso, comparando aquellos tiempos con los de ahora da terror el ver hasta dónde hemos llegado. ahora somos humanos "deshumanizados" en todos los sentidos.
Miramos mal a los mestizos, que agonizan a miles hacinados en sitios terribles esperando acabar su vida de la manera mas cruel, despreciados por muchos, sin pensar que como en las personas el físico no lo es todo. Y no pasa nada.
Utilizamos a los perros de caza como meros instrumentos a los que tarde o temprano se abandonan a su suerte (una suerte cruel, la mayoría de las veces), o se torturan sin ningún tipo de miramiento. Y no pasa nada.
Etiquetamos a perros como "feroces", que implicamos en peleas para nuestro disfrute. Y no pasa nada.
Se crían y se crían perros de raza en condiciones terribles, que luego de su "uso", no correrán mejor suerte que los mestizos por ser de raza... Y no pasa nada... ¿A dónde nos dirigimos...?
En contraste, nuestros perros de casa, son adorados, idolatrados, comen del mejor pienso, están atendidos sanitariamente hasta límites insospechados, tienen ropa para que no pasen frío, camas calentitas y cómodas... Son amados, en definitiva.
¿Qué pecado han cometido los otros desgraciados...? El que nosotros les imponemos. El perro, cualquiera, sea o no de raza, es un compañero de camino inmejorable. Hasta los perros de "nadie" son responsabilidad de todos. 
Creo que comparando, me gustaban más los otros tiempos. Puede que aunque yo no lo haya visto, en aquella época habría perros desgraciados y maltratados, seguro, pero nada comparable a la crueldad desatada de hoy en día.
Les debemos respeto y una solución a un problema terrible que ellos pagan con sus vidas. Se lo merecen.
Seguro que Juan, se sintió querido y respetado a pesar de ser un perro de la calle y de no pertenecer a nadie. ¿Sabéis por qué? Porque era el perro de todos.
Intentemos que los olvidados, los desheredados, los maltratados... que todos los perros sean nuestra responsabilidad. En definitiva, que todos los perros de nadie acaben siendo los perros de todos.

4 comentarios | edit post
Reacciones: 
Iru y Martina
Hola de nuevo, amigos. Después de un descansín volvemos a este nuestro blog para enseñaros a Chispa.
Chispa es una perrina de raza Epagneul Bretón, que va a cumplir siete meses. Es fruto de una camada indeseada y su dueño se quiere deshacer de ella.
Por eso estamos intentando por todos los medios encontrarle una familia que esté dispuesta a quererla para siempre. Hubo un conato de adopción por una familia, pero que desgraciadamente no llegó a nada, ya que al mismo tiempo que se interesaron por ella se buscaron otro cachorro. Yo me pregunto...¿ Si estaban buscando otro perro para que se interesaron por ella...? Pero como esto es el pan nuestro de cada día, pues seguimos en el empeño de encontrarle una casa, así que os pido por favor a todos que nos la difundáis, ya que me temo que si no aparece nada para ella acabará en manos de algún cazador. Sabemos que dadas las fechas es muy dificil la situación, pero no cejaremos en el empeño mientras podamos.
Se merece crecer en familia, como cualquier bebé. Que sienta el calor y el cariño. Que se siente apreciada y atendida para disfrutar del don precioso que es la vida. Así que si conocéis a alguien dispuesto a compartir su vida con ella...ya sabéis dónde estamos.
Ayuda para ella por favor amigos...




2 comentarios | edit post
Reacciones: