SEÑOR Y PERRO

Hace muchos años, un día, un gran amigo mío, de cuya amistad aùn sigo disfrutando, me entregó un paquetín envuelto en un floreado papel de regalo. Lo abrí, y en su interior encontré un pequeño librín de bolsillo con el precio en su portada (150 pts) y una curiosa dedicatoria: "El perro será el mejor amigo del hombre, pero yo soy el mejor amigo de la mujer". Recuerdo la risa que me provocó esta dedicatoria. Él, conocía de mi amor por los animales y muy en especial por los perros.
El libro en cuestión era "Señor y perro" del alemán Thomas Mann. En mi vida había oído hablar de tal libro. Ni siquiera sabía quién era este señor que lo había escrito, pero me lancé ávidamente a leerlo (la palabra "perro" en el título ya era lo suficientemente tentadora para mi).
Es un libro que describe de un modo delicioso y exquisito la relación de tú a tú entre un humano y un perro. Te hace compartir lo que tu sientes por tus perros y que no sabes expresar (por lo menos yo), te transporta a paisajes hermosos por los que sientes vividamente que paseas, disfrutando del íntimo goce de estar en comunión total con la naturaleza . Es la relación mas pura y verdadera entre amo y perro.
Hoy, sin quererlo, el librín ha aparecido delante de mis ojos, allí en un rincón de la librería; y viendo sus páginas amarronadas por el paso del tiempo, un recuerdo muy agradable me ha venido a la cabeza. Me puse a ojearlo para refrescar esas palabras que tanto me habían gustado la primera vez que las leí, esas palabras que me traían recuerdos muy agradables. Esto me llevó a la última parte del libro que se titula "La Caza", y que me dibuja una amplia sonrisa cuándo me imagino al pobre Thomas Mann sintiendose traicionado por Bauschan y sus reproches internos hacia el animal porque en uno de sus deliciosos paseos, el perro se cruza por primera vez en su vida con un cazador, y casi, casi, sucumbe al instinto cobrador de un perro de caza. Los que compartis vuestra vida con un perro de caza, cómo nosotros, me daréis la razón en cuanto a lo impredecible que es ese instinto.
Lo transcribo. Me parece exquisito.
El cazador dispara...y un pato cae muerto...

".....Me limitaré a decir que Bauschan se quedó suspenso al oir el estruendo del disparo y ver las circunstancias que le acompañaron y sus consecuencias; fue aquella misma suspensión que bien conozco y que le caracteriza cuándo le ocurren cosas sorprendentes; sólo que esta vez se manifestaba elevada a un grado infinito." "....Allí estaban aquellas cosas como si, de un modo u otro, hubiesen estado siempre presentes, pese a la exorbitante novedad con que ahora se ofrecían. Sí, cuando aquello le sacudió de tal modo que, pegando un brinco a derecha y a izquierda, dió media vuelta, pareció cómo si volviendo la vista a sí mismo, se preguntara: "¿Que soy? ¿Quién soy? ¿Soy yo acaso?". En el preciso momento en que el pato se desplomó, Bauschan dió un salto hacia delante en dirección al borde de la maleza como dispuesto a bajar al cauce y lanzarse al agua. Reprimiose sin embargo, ante la corriente, frenó su impulso y, avergonzado, entregóse de nuevo a la contemplación.
Yo le observaba inquieto. Una vez el pato hubo caído parecióme que ya habíamos visto bastante y le propuse que continuásemos nuestro camino. Pero él se había sentado sobre las patas traseras, el rostro, con las orejas tensas dirigido a la orilla opuesta, y cuándo yo le dije: "¿Vamos, Bauschan?", limitose a volver un momento la cabeza hacia mí, como quién replica, no sin brusquedad: "¡Haz el favor de no molestarme...!", y siguió mirando. Me decidí entonces, crucéme de piernas y, apoyándome en el bastón, me puse a mirar lo que pasaba.
El pato, uno de aquellos que con tanta frecuencia se había estado balanceando sobre las olas ante nuestras narices con la desfachatez que le daba la seguridad, flotaba sobre el agua, triste ruina en que no se distinguía ya la cabeza de la cola. Allí el río fluye, más calmoso, la corriente no es tan impetuosa cómo más arriba. No obstante, aquella pelleja había pasado a ser juguete de la corriente y avanzaba dando tumbos y volteretas y el hombre debía darse prisa si con su acción se había propuesto algo más práctico que acertar en el blanco y matar."
..." Bueno, ese ya tiene su asado para mañana -pensé con una mezcla de aprobación y ojeriza-.Vamos Bauschan, vámonos ya, todo ha terminado" Pero Bauschan, que se había incorporado y vuelto, sentóse de nuevo y siguió mirando al hombre, incluso cuándo éste se había retirado ya de escena y desaparecido entre los arbustos. No atiné a invitarle por segunda vez a marcharnos. Sabía dónde vivíamos y si lo estimaba razonable, podía continuar allí sentado en su contemplación, aún cuándo el drama había terminado y no había más que ver. El camino de vuelta era largo y por mi parte me dispuse a emprenderlo. Entonces se decidió él a seguirme.
Durante todo el penoso trayecto se mantuvo a mi lado. No corría de un lado a otro cómo es su costumbre, aún en los días en que no se siente dispuesto a huronear y rastrear, sino que me seguía a corta distancia, al paso, con una rara mueca. Según pude observar al volverme casualmente a mirarle. Se lo hubiera perdonado, y estaba yo muy lejos de montar en cólera; al contrario, sentía tentaciones de reírme y encogerme de hombros. Pero a cada treinta o cincuenta pasos bostezaba, y esto si que me ponía de mal humor. Era aquel bostezo descarado, desmesurado, de aburrimiento y que acompañaba con un sonido gutural que decía claramente: "Valiente amo! ¡Esto no es un amo! ¡Vaya amo miserable!"Y aquel deje insultante aquel día estuvo a punto de acabar con nuestra amistad.
"¡Márchate!-le dije-. ¡Márchate! Vete con el señor de la caja de los truenos y pégate a él; no parece que tenga perro, tal vez te utilice para sus hazañas. Cierto que no es mas que un hombre vestido de pana y no un señor; pero a tus ojos puede serlo, un amo para ti; por eso te recomiendo que te vayas con él, ya que te ha metido la pulga en el oído, en el tuyo cuánto menos.-A tal punto llegaba mi cólera-.No le preguntaremos si tiene licencia de caza; podría ser que os viérais metidos en un lío el día que os cogiesen con las manos en la masa; pero esto es cosa vuestra y, como ya dije, mi consejo es el mejor. ¡Así revienten todos los cazadores! ¿Acaso me has traído nunca una liebre para mi cocina, de todas las que te he dejado perseguir? No es culpa mía si no sabes hacer "ganchos" y corres cómo un loco, de narices contra el suelo en el momento en que debieras mostrar tu destreza. ¿O un faisán, que no hubiera sido peor recibido en los tiempos de las vacas flacas? ¡Y ahora bostezas! ¡Vete, te digo! Vete al señor de las polainas y mira si es el hombre capaz de rascarte la garganta o de hacerte reir...En mi opinión, apenas si es capaz de reir él mismo, y si lo hace será brutalmente por detrás...Si te figuras que te entregará a una observación científica cuándo se te ocurra tener hemorragias ocultas, o que, siendo perro suyo, se te declarará nervioso y anémico, ve a él, pero te advierto que podría suceder que anduviese errado en lo tocante al grado de atenciones que ese señor te mostrará...Hay cosas y distingos que tienen gran importancia para esas gentes armadas, méritos e inconvenientes naturales; para hablarte mas claramente, te diré que hay espinosas preguntas al árbol genealógico y a la prueba de nobleza; mira que me expreso con toda claridad, que no todo el mundo obra con sentimiento humanitario y cuándo ante vuestra discrepancia le dé a tu fornido señor por echarte en cara tus bigotes y acribillarte a nombres malsonantes, acuérdate entonces de mí y de estas palabras que ahora te digo..."

"SEÑOR Y PERRO"
Thomas Mann.



7 comentarios:

Efi (la gata naturalista) dijo...

Qué cosa más bonita! Me ha gustado ese "ataque de celos" del "amo"
No conocía esta obra, pero las descripciones de la Montaña Mágica, son también de un minucioso increible.

Muy bonito esto, me he gustado.
Saluudos!

Anina Rod dijo...

Yo tampoco conocía este libro pero si el de la Montaña Mágica.El instinto sigue ahí escondido y de vez en cuando aflora...es su naturaleza...sobran los celos...

Noeperez dijo...

muy bueno , muchisimas gracias por compartirlo ;)

Alberto dijo...

Me ha gustado mucho. Dan ganas de leerlo. Y se aprecia muy bien la buena relación y entendimiento que existe entre ese amo y su perro. Y lo diferente que sería si cambiara de amo, como ocurre en la realidad.

Muchas gracias.

Iru y Martina dijo...

Perdonadme todos. Me gustaría contestaros a todos y a cada uno de vosotros, pero desde hace mas de dos semanas estamos sin ordenador y andamos un poco "de prestao", que nos dejan cinco minutinos (los hijos)uno...pues en esos cinco minutos hacemos lo que podemos, que es mas bien poco. Lo jorobao es que de momento vamos a seguir igual... Gracias a todos por pasaros por aquí y por vuestros comentarios. Un abrazo para todos.

Cuadonga (Lua y Pompeya) dijo...

Pero yo pensaba que os había comentado esto!! Anda que no me prestó ni nada leerlo! Me siento totalmente identificada con los celos de ese amo cuando el perro duda en seguirle o quedarse entretenido en ese asunto que le llama tanto la atención. Cuando dices "me voy! Allá tu" y echas a andar con decisión y por lo bajini rezando para que no te de el disgusto de quedarse y abandonarte... Y a mi me da una alegría cuando oigo el galopar detrás y al girarme la veo llegar dando saltos! No hay mejor compañia que la de un amigo perro para pasear, bueno si... Que sea más de uno! Jejeje
Precioso texto, me alegro muchisimo de que lo compartieras.

Al dijo...

Cómo hubiera cambiado el cuento si Mann hubiera sabido lo que son las señales de calma que descubrió Turid Rugaas ;) Pobre perrete, estaba nerviosísimo e infeliz de notar a su dueño enfadado... y este interpretándolo como descaro...

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