Vivir en Asturias

Vivir en Asturias es cómodo, pero a la vez un poco complicado para nosotros. Aquí sería imposible otro color que no fuera el verde.
Hay que ser medio pato o medio rana y a nosotros que somos de secano...no nos gusta mucho. Bueno a todos no nos afecta por igual. Yo, que llevo mucho tiempo viviendo aquí (tanto, tanto, que ya no recuerdo cómo era el tiempo en el sitio dónde nací), lo llevo con más o menos resignación y lo voy sobrellevando; pero Martina, la pobre, no se lo toma con tanta filosofía cómo yo.
Encima, este año, los del tiempo nos dijeron que iba a ser un otoño cálido y seco...Pués no acertaron ni en lo uno ni en lo otro. Ya pasamos más frío que los osos polares, y de agua...pa que vamos a hablar, cómo sigamos así, vamos a criar pelo verde. Todo el santo día con abrigo (nosotros), y paraguas (los de dos patas).
Y mientras, sigue lloviendo, y Martina que no se acaba de dar cuenta de que es lo que nos toca, a pasarlo mal. Ella ha decidido hace tiempo que lo de mojarse las patas no le gusta mucho, pero le gusta menos que el agua le caiga por encima sin parar. Entonces, se arrima todo lo que puede a las piernas del que porte el paraguas y se niega a salir de debajo de la protección. Se niega en redondo a hacer pis, y aunque esté reventando de ganas, no lo hace, y de esta manera los paseos nocturnos bajo la lluvia se pueden hacer eternos. Y una de dos: o estamos aguantando el tirón bajo el aguacero hasta que la señorita mea, o nos subimos pa casa un rato y volvemos a salir más tarde.
A veces , se niega en redondo y hace una cosa bastante rara (por lo menos a mi me lo parece). Aunque estén cayendo chuzos de punta, se sienta en medio del prao, y se pone pingando, pero mear no mea. Es cómo una rebelión silenciosa. Deberían hacer paraguas pa perros, pero no se cómo los podríamos sujetar, que no tenemos manos cómo ellos (gran invento ese del paraguas).
Me supongo que con el tiempo, Martina acabará dándose cuenta de que cuándo llueve, es mejor hacer "nuestras cositas" rápido. Cuánto más rápido lo hagamos más pronto volveremos al calorín de casa. Mientras, yo, que hago pis rápido porque lo sé...me trago las mismas pingaduras que la señorita Martina.
Dice un refrán que uno "no es de dónde nace, sino de dónde pace". A nosotros nos toca pacer en el "paraiso natural", por lo tanto es lo que nos toca (y contentísimos que estamos a pesar del agua).

3 comentarios:

Cuadonga (Lua y Pompeya) dijo...

jajajajajajajaj, Iru, eres todo un caballero con tu compañera Martina, porque aguantar a pie firme la lluvia pacientemente hasta que ella se decida a hacer pis es muy generoso por tu parte.
Martina es muy parecida a Pompeya, ya lo sabes, y ella tambien hace algo parecido, no mea y se arrima a los arbolitos y se sienta. Todos los demás la miramos y nos mojamos...
Las chicas son así.

alfonso dijo...

para todo hay arreglo, y si no, mira esto:
http://www.tiendanimal.es/images_g/paraguas.jpg

Peralvin dijo...

Martina por Dios!!! no seas paletilla, que tu ya eres una chicarrona del norte. Además tienes la ventaja de que por tu tierra cuando llueve vas por el verde y te limpias las patitas, por aqui la lluvia se convierte mas bien en barro...
Vas a tener que pasar unos dias con Siete y que ella te enseñe su técnica. Siete ha decidido que eso de que ella lo suelte todo de una (el pis) es muy aburrido y que si Alvin tiene que hacer 5 pipis cada vez que pisa el jardin o la calle (bueno en la calle hace 20 por lo menos), pues ella no va a ser menos. Lo hace detras de él y en el mismo sitio.... además os juro que levanta la pata y todo. Le hemos buscado las bolillas.... pero es una hembra, definitivamente. Ah, y cuando llueve sale al jardín la primera, pipi, y entra derrapando...a menudo acaba empotrada contra el mueble de la entrada, despertando por supuesto a todo el que esté acostado.
Así que Marti.... ya sabes aplicate y no seas tan "pilingui"!!!

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